Bab el-Mandeb: el estrecho de 30 km que puede estrangular el comercio global
30 kilómetros de ancho, 7% del tráfico marítimo mundial y sin ruta alternativa: por qué el estrecho de Bab el-Mandeb es uno de los puntos más vulnerables del comercio global.
Bab el-Mandeb: el estrecho de 30 kilómetros que puede estrangular el comercio global
Bab el-Mandeb significa en árabe «la puerta de las lamentaciones». El nombre se lo dieron los navegantes que durante siglos temieron sus corrientes traicioneras y sus arrecifes invisibles. Hoy, el peligro no viene del mar sino de la costa: el estrecho está controlado por los hutíes de Yemen, un grupo respaldado por Irán que en julio de 2026 amenazó con atacar cualquier barco que use puertos saudíes.
El estrecho mide unos 30 kilómetros en su punto más angosto, entre la costa yemení y la isla de Perim, que lo divide en dos canales. El canal oriental, de apenas 3 kilómetros de ancho, es por donde pasa la mayor parte del tráfico. No hay ruta alternativa: si Bab el-Mandeb se cierra, los barcos deben rodear África por el cabo de Buena Esperanza, añadiendo entre 10 y 15 días de navegación.
Lo que pasa por este estrecho
Por Bab el-Mandeb transita el 7% del tráfico marítimo mundial. Cada día cruzan sus aguas unos 6 millones de barriles de petróleo y productos refinados con destino a Europa y Norteamérica, además de gas natural licuado desde Catar y mercancías entre Asia y el Mediterráneo.
En condiciones normales, unos 60 barcos diarios cruzan el estrecho. Cuando los hutíes comenzaron su campaña de ataques en noviembre de 2023, el tráfico cayó a la mitad en cuestión de semanas. Las primas de seguro de guerra se dispararon y las grandes navieras —Maersk, Hapag-Lloyd, MSC— desviaron sus flotas.
Por qué no hay alternativa fácil
El canal de Suez, al otro extremo del Mar Rojo, no sirve sin Bab el-Mandeb: el estrecho es la puerta sur, Suez la puerta norte. Los oleoductos terrestres que cruzan Arabia Saudita y Emiratos tienen capacidad limitada y no pueden absorber un cierre prolongado del estrecho.
La ruta del cabo de Buena Esperanza, que usan los barcos cuando el estrecho es demasiado peligroso, añade unos 6.000 kilómetros al viaje entre el golfo Pérsico y Europa. Para un petrolero, eso se traduce en unos 15 días extra y costos adicionales de combustible que pueden superar el millón de dólares.
Quién controla qué
Los hutíes controlan la costa yemení del estrecho. Yemen no tiene una armada capaz de disputarles el dominio de esas aguas. Del otro lado, Yibuti y Eritrea vigilan el paso con bases militares de Estados Unidos, Francia, China y Japón, pero ninguna de esas potencias ha logrado garantizar la seguridad de la navegación comercial en el estrecho desde 2023.
El 25% del tránsito mundial de petróleo y gas pasa ahora por dos cuellos de botella controlados por Irán y sus aliados: Ormuz al este de la península arábiga y Bab el-Mandeb al sur. Es la primera vez en la historia que ambos están amenazados simultáneamente.
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