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Más de 390 muertos y 1.500 desaparecidos: el colapso de un glaciar arrasa la frontera entre Nepal y el Tíbet

Un lago glaciar de alta montaña colapsó de golpe y desató una inundación que arrasó pueblos enteros. Entre los desaparecidos hay cientos de peregrinos y turistas extranjeros que viajaban hacia un sitio sagrado del Himalaya.

Redacción La Prosa ·
Vista aérea de un valle del Himalaya tras una inundación repentina, agua turbia donde antes había un pueblo, terreno montañoso, cielo nublado

Nueve metros de agua en media hora

Más de 390 personas murieron y alrededor de 1.500 permanecen desaparecidas después de que el colapso de un glaciar provocara una inundación catastrófica en la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet, según cifras reportadas el 27 de agosto de 2026. La policía nepalí confirmó la recuperación de al menos 162 cuerpos hasta el momento, un número que las autoridades advierten que probablemente seguirá subiendo.

La zona más golpeada fue el distrito de Rasuwa, en Nepal, justo al sur de la frontera con China. Según registros satelitales y de campo, el nivel del río Trishuli subió hasta 9 metros en apenas 30 minutos —una velocidad de crecida que no dio prácticamente ningún margen de reacción a las comunidades ribereñas.

Peregrinos en el lugar equivocado en el momento equivocado

Buena parte de la tragedia recae sobre personas que no vivían en la zona: numerosos desaparecidos son peregrinos hindúes que viajaban hacia el Kailash Mansarovar, un sitio de alta montaña en el Tíbet venerado tanto por hindúes como por budistas. Según la Junta de Turismo de Nepal, 517 de los desaparecidos registrados en el país son extranjeros, 178 de ellos de India.

La lista de nacionalidades entre los extranjeros desaparecidos es amplia: 33 estadounidenses, 34 australianos, 24 canadienses, 4 alemanes, 19 malasios y un israelí, según los recuentos más recientes de cada país.

Por qué las inundaciones por colapso glaciar son tan letales

Este tipo de desastre —conocido técnicamente como inundación por desborde de lago glaciar— ocurre cuando el agua acumulada detrás de una morrena o una represa de hielo rompe su contención de forma súbita, liberando de golpe un volumen de agua que normalmente se habría drenado durante semanas o meses. A diferencia de una inundación por lluvia, que suele dar horas de aviso, este tipo de evento puede pasar de nivel normal a una pared de agua en cuestión de minutos, como ocurrió con la subida de 9 metros en media hora registrada en el Trishuli.

El calentamiento global ha sido señalado repetidamente por glaciólogos como un factor que aumenta el riesgo de este tipo de eventos en el Himalaya, al acelerar tanto la formación como la inestabilidad de los lagos glaciares de alta montaña —aunque establecer una atribución directa a este evento específico requeriría un análisis climático que todavía no se ha publicado.

Una respuesta complicada por el propio terreno

Las labores de rescate se han visto obstaculizadas porque las aguas de la inundación arrasaron carreteras enteras, dejando comunidades y equipos de rescate aislados en una de las regiones montañosas más remotas del mundo. Eso significa que el número de muertos confirmados —162 cuerpos hasta ahora— probablemente subestima el total real, y que la cifra de desaparecidos podría tardar semanas en resolverse con certeza, entre confirmaciones de sobrevivientes que lograron salir por rutas alternativas y, lamentablemente, más cuerpos recuperados a medida que avanza la búsqueda.

Infografía con la cifra de 390 muertos confirmados, 1.500 desaparecidos, y el río que subió 9 metros en 30 minutos

Fuentes

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