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Se desprendió del Ártico un bloque de hielo del tamaño de Manhattan, y los científicos creen que vienen dos más

El 4 de agosto, un satélite registró el momento exacto en que una isla de hielo casi tan grande como la isla de Manhattan se separó del glaciar Petermann, en Groenlandia. Es el desprendimiento más grande visto en el Ártico en seis años.

Josué GO ·
Vista aérea de un enorme iceberg tabular recién separado de un glaciar en Groenlandia, línea de fractura visible, cielo ártico nublado

Un pedazo de glaciar del tamaño de una ciudad

El glaciar Petermann, en el noroeste de Groenlandia, perdió el pasado 4 de agosto un bloque de hielo de 76,4 kilómetros cuadrados —casi exactamente la superficie de la isla de Manhattan— y hasta 150 metros de espesor en algunos puntos. Es la mayor pérdida de hielo de este glaciar desde 2012, y el evento de desprendimiento (lo que en glaciología se llama "calving") más grande registrado en todo el Ártico desde 2020.

Cómo se vio el momento de la ruptura

El desprendimiento no fue una sorpresa repentina: llevaba gestándose. Imágenes de radar del satélite Sentinel-1, tomadas el 3 de agosto, ya mostraban un deterioro pronunciado a lo largo de la línea central de la lengua de hielo del glaciar —la parte que se extiende flotando sobre el mar antes de romperse—. Un día después, esa sección ya se había separado por completo del lado este del glaciar, convertida en una isla de hielo a la deriva.

Un equipo internacional, con participación de la Universidad de Ottawa, monitorea la evolución de Petermann por satélite desde 2019, lo que permitió documentar el proceso casi en tiempo real en vez de descubrirlo después de ocurrido.

Por qué este glaciar en particular importa

Petermann no es un glaciar cualquiera: su lengua flotante actúa como un freno natural, conteniendo el flujo del hielo terrestre que tiene detrás, sobre tierra firme. Cuando se desprenden secciones grandes de esa lengua, el hielo que queda detrás pierde parte de esa resistencia y tiende a fluir más rápido hacia el mar —un efecto que los glaciólogos llaman "descarga acelerada".

Los científicos que monitorean el glaciar no creen que este sea un evento aislado: estiman que otros dos bloques, de 94 y 84 kilómetros cuadrados respectivamente, podrían desprenderse en un futuro cercano. Si los tres desprendimientos se concretan, en conjunto reducirían la lengua flotante del glaciar en unos 254 kilómetros cuadrados —alrededor del 22% de su superficie actual.

Lo que este hielo no hace (y lo que sí)

Un matiz importante que suele perderse en la cobertura de este tipo de eventos: el hielo que ya flotaba sobre el mar, al desprenderse, no eleva directamente el nivel del mar, porque ya estaba desplazando su propio peso en agua —el mismo principio por el que un cubo de hielo derritiéndose en un vaso lleno no lo hace desbordar. El verdadero riesgo climático no está en ese bloque específico, sino en lo que representa: una señal de que el freno natural del glaciar se está debilitando, y en el hielo terrestre que queda detrás, ese sí capaz de subir el nivel del mar si empieza a fluir más rápido hacia el océano.

Lo que sigue

Los investigadores seguirán observando por satélite si efectivamente se desprenden los dos bloques adicionales estimados, y a qué velocidad reacciona el resto del glaciar una vez que pierda esa porción de su lengua flotante. Es una pregunta abierta cuánto tiempo pasará entre este evento y los próximos, y si la aceleración del flujo de hielo terrestre —si ocurre— será gradual o notablemente rápida, algo que solo el monitoreo continuo en los próximos meses y años podrá responder.

Comparación a escala de la isla de Manhattan junto al bloque de hielo desprendido, ambos de 76,4 km²

Fuentes

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