Autor Josué Gutiérrez
Fundador y editor

Josué Gutiérrez Olivares

Desarrollador de software, entusiasta y autodidacta. En la búsqueda constante e inalcanzable del conocimiento.

Me dedico al desarrollo de software desde hace más de veinte años. Es mi oficio, una parte importante de mi vida y algo que todavía disfruto mucho. Pero no es realmente de lo que vengo a hablar aquí.

Lo que me trae hasta aquí empieza casi siempre con una pregunta.

Un amigo, a quien siempre le cuento las novedades que voy encontrando, me hizo una vez la suya. Yo le estaba hablando de la actualización de alguna de tantas IA y me interrumpió: «¿Cómo te enteras de todas esas cosas?». La respuesta era sencilla: paso buen tiempo leyendo noticias y fuentes sobre las tecnologías del momento.

Como es obvio, la tecnología me toca de cerca por profesión. La ciencia, las curiosidades y muchas de las historias que aparecen en estas páginas las sigo simplemente porque me interesan. Leo por mi cuenta, pregunto, comparo fuentes y trato de entender antes de contar. No tengo más credencial para eso que la curiosidad y cierta terquedad para seguir buscando cuando algo no termina de cuadrar.

De ahí nació La Prosa.

De las ganas de tener un lugar donde pudiera compartir esas novedades que me gustan o me parecen interesantes, sin convertir cada descubrimiento en una revolución ni cada noticia en una emergencia. Un lugar donde el lector pueda detenerse un momento, entender qué ocurrió, de dónde salió la información y por qué podría valer la pena conocerla.

La Prosa nace de mi oficio, no de una redacción. Sé programar, así que construí un sistema que rastrea temas, investiga y escribe; yo lo dirijo y lo reviso. El resultado quiere ser una revista digital: un lugar que junta y ordena conocimiento que ya está disperso por internet, no un medio con corresponsales propios.

Lo digo sin rodeos porque prefiero que lo sepas por mí: buena parte de lo que lees aquí pasa primero por herramientas de inteligencia artificial, y después por mí, que reviso lo que sale y decido qué se publica. Este sitio es, entre otras cosas, una forma de mostrar hasta dónde llega hoy la IA bien dirigida.

No tengo detrás una editorial ni inversión externa. La Prosa crece o muere con lo que yo pueda sostenerle: si funciona, sigo invirtiendo tiempo en ella; si no, la cierro sin ceremonia.

Y como cualquier proyecto propio, también está en venta: si alguien quiere quedárselo, se lo vendo al mejor postor. Si lo que te interesa es algo parecido para tu marca o tu negocio, escríbeme y hablamos de una cotización.

La tecnología y la ciencia no son lo único que me interesa. El ser humano es un animal político, y eso me lleva a estar al tanto de lo que ocurre. Como muchas personas, no soy un simple espectador: tengo voz y opinión propia. Por eso es posible que encuentres aquí entradas donde comento con detalle algo que está pasando en el mundo y lo que pienso al respecto.

Siempre que puedo, voy hasta la fuente original. Estudios, documentos, informes, declaraciones o datos. Y procuro dejarlos a la vista, porque prefiero que puedas comprobar lo que publico antes que pedirte que confíes simplemente en mi palabra.

Eso no significa que nunca vaya a equivocarme. Me equivocaré, como se equivoca cualquier persona y cualquier medio que publica con frecuencia.

Cuando ocurra, la regla es sencilla: corregirlo y dejar constancia.

Y si alguna vez encuentras algo que no cuadra, escríbeme. También así se construye este sitio.