Autor Josué Gutiérrez
Fundador y editor

Josué Gutiérrez Olivares

Desarrollador de software, entusiasta y autodidacta. En la búsqueda constante e inalcanzable del conocimiento.

Me dedico al desarrollo de software desde hace más de trece años. Es mi oficio, una parte importante de mi vida y algo que todavía disfruto mucho. Pero no es realmente de lo que vengo a hablar aquí.

Lo que me trae hasta aquí empieza casi siempre con una pregunta.

Un amigo, a quien siempre le cuento las novedades que voy encontrando, me hizo una vez la suya. Yo le estaba hablando de la actualización de alguna de tantas IA y me interrumpió: «¿Cómo te enteras de todas esas cosas?». La respuesta era sencilla: paso horas leyendo noticias y fuentes sobre las tecnologías del momento.

Como es obvio, la tecnología me toca de cerca por profesión. La ciencia, las curiosidades y muchas de las historias que aparecen en estas páginas las sigo simplemente porque me interesan. Leo por mi cuenta, pregunto, comparo fuentes y trato de entender antes de contar. No tengo más credencial para eso que la curiosidad y cierta terquedad para seguir buscando cuando algo no termina de cuadrar.

De ahí nació La Prosa.

De las ganas de tener un lugar donde pudiera contar esas historias con calma, sin convertir cada descubrimiento en una revolución ni cada noticia en una emergencia. Un lugar donde el lector pueda detenerse un momento, entender qué ocurrió, de dónde salió la información y por qué podría valer la pena conocerla.

La tecnología y la ciencia no son lo único que me interesa. El ser humano es un animal político, y eso me lleva a estar al tanto de lo que ocurre. Como muchas personas, no soy un simple espectador: tengo voz y opinión propia. Por eso es posible que encuentres aquí entradas donde comento con detalle algo que está pasando en el mundo y lo que pienso al respecto.

Siempre que puedo, voy hasta la fuente original. Estudios, documentos, informes, declaraciones o datos. Y procuro dejarlos a la vista, porque prefiero que puedas comprobar lo que cuento antes que pedirte que confíes simplemente en mi palabra.

Eso no significa que nunca vaya a equivocarme. Me equivocaré, como se equivoca cualquier persona y cualquier medio que publica con frecuencia.

Cuando ocurra, la regla es sencilla: corregirlo y dejar constancia.

Y si alguna vez encuentras algo que no cuadra, escríbeme. También así se construye este sitio.