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Ciencia

El compuesto que hace bajar de peso quemando más energía, no comiendo menos

La mayoría de los tratamientos contra la obesidad actúan sobre el apetito. Un compuesto probado en ratones por Berkeley sube el gasto energético del cuerpo 18%, sin tocar cuánto comen ni cuánto se mueven.

Redacción La Prosa ·
Ilustración de un diagrama molecular en tonos naranja cálido transicionando hacia una silueta corporal con brillo interno representando la quema de grasa

Otro camino hacia el mismo objetivo

Los tratamientos más conocidos contra la obesidad de los últimos años, como los agonistas de GLP-1 (Ozempic, Wegovy, Mounjaro), funcionan reduciendo el apetito: la persona come menos, y por eso pierde peso. Es un mecanismo eficaz, pero no el único posible. Un equipo de la Universidad de California en Berkeley probó una vía distinta: en lugar de bajar la ingesta, subir el gasto.

El compuesto se llama TOFA —ácido 5-tetradeciloxi-2-furoico—, y el estudio, publicado en Science Advances, lo probó en ratones con obesidad inducida por dieta alta en grasa.

Dos mecanismos en una sola molécula

Lo que distingue a TOFA no es un mecanismo nuevo por separado, sino la combinación de dos que normalmente se estudian por separado. Por un lado, inhibe la enzima ACC (acetil-CoA carboxilasa), que participa en la producción de grasas y colesterol. Por otro, activa dos receptores celulares, PPAR-alfa y PPAR-delta, que encienden genes encargados de que las células capten grasa y la quemen como combustible.

Cada uno de esos mecanismos por sí solo ya se había estudiado como posible vía terapéutica. Lo que encontró el equipo de Berkeley es que juntarlos en una sola molécula produce un beneficio metabólico que ninguno de los dos logra actuando en solitario.

Los números del experimento

En los ratones tratados con TOFA oral, el gasto energético subió hasta un 18%, sin cambios en la actividad física ni en la temperatura corporal —es decir, el cuerpo quemaba más energía en reposo, no porque el animal se moviera más. El resultado fue una reducción de peso de un 18% en promedio, concentrada casi por completo en masa grasa, con pérdida mínima o nula de masa muscular magra. Tampoco hubo cambios en cuánto comían los ratones.

Ese último punto es clave: la reducción de peso no vino de comer menos, sino de un cuerpo que quema más de lo que gastaba antes con la misma dieta.

Más que solo bajar de peso

El compuesto también mostró beneficios metabólicos más allá de la báscula: mejoró la sensibilidad a la insulina y el control de glucosa, redujo los triglicéridos y mejoró rasgos asociados al hígado graso. Combinado con fármacos GLP-1 ya existentes, el efecto conjunto fue más fuerte que cualquiera de los dos por separado —lo que sugiere que TOFA podría funcionar no como reemplazo de esos tratamientos, sino como complemento.

De ratón a persona: el camino que falta

El propio equipo de investigación es explícito sobre los límites del hallazgo: todavía falta determinar si TOFA es seguro en humanos, qué dosis sería apropiada, y si los beneficios metabólicos observados en ratones se replican de la misma forma en personas. Ese salto —de un resultado preclínico prometedor a un tratamiento aprobado— es, históricamente, el tramo donde la mayoría de los compuestos experimentales se quedan por el camino, ya sea por toxicidad, por efectos secundarios no anticipados o simplemente porque el mecanismo no se traduce igual en fisiología humana.

Lo que sí deja claro este hallazgo es que preservar músculo mientras se pierde grasa —uno de los efectos secundarios más comunes y menos deseados de las dietas y algunos fármacos actuales— es posible actuando sobre el gasto energético en lugar del apetito. Si ese principio se confirma en ensayos con personas, podría abrir una categoría de tratamientos distinta a la que domina el mercado hoy.

Infografía con la cifra de 18% más gasto energético y 18% menos peso en grasa sin pérdida de músculo, sin cambios en la ingesta de alimento

Fuentes

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