CRISPR 2.0: la edición genética llega a las enfermedades comunes
La edición genética sale del laboratorio: CRISPR 2.0 ya trata colesterol alto, anemia y ceguera hereditaria
CRISPR 2.0: la edición genética llega a las enfermedades comunes
En diciembre de 2023, la FDA aprobó la primera terapia de edición genética de la historia. Se llama Casgevy, trata la anemia falciforme y la beta-talasemia, y funciona con CRISPR-Cas9: las "tijeras moleculares" que le valieron el Nobel de Química a Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier en 2020.
El dato que mejor cuenta lo que pasó: 29 de 31 pacientes tratados con Casgevy pasaron al menos un año sin una sola crisis de dolor severa. Una efectividad del 93.5%. En julio de 2026, su uso se amplió a niños desde los dos años. Es la primera terapia génica para pacientes tan pequeños con estas enfermedades.
Pero la historia no termina ahí. Lo que viene es más interesante que lo que ya llegó.
De las tijeras al procesador de textos
Casgevy usa CRISPR-Cas9, la versión original de la tecnología. Corta el ADN en un punto preciso y deja que la célula lo repare como pueda. Funciona, pero es un método tosco.
David Liu, investigador de Harvard y el Broad Institute, publicó dos mejoras que cambiaron el juego. En 2017 presentó el base editing: una técnica que cambia una letra del ADN por otra sin romper la doble hélice. Es un corrector ortográfico genético. Dos años después, en 2019, publicó el prime editing, que va más lejos: busca una secuencia, la borra y escribe información nueva en su lugar. Literalmente, un "buscar y reemplazar" a nivel molecular.
El prime editing no necesita roturas de doble cadena ni moldes de ADN donante. Usa una proteína que fusiona una Cas9 modificada con una transcriptasa inversa y una guía de ARN alargada. En 2024 llegó a sus primeros pacientes humanos: dos personas con enfermedad granulomatosa crónica se curaron.
Por si fuera poco, en 2025 el laboratorio de Feng Zhang —el mismo que en 2013 demostró por primera vez que CRISPR funcionaba en células humanas— descubrió TIGR-Tas, un sistema completamente nuevo de edición guiada por ARN. La caja de herramientas sigue creciendo.
Dos filosofías, un mismo día
La FDA no aprobó una terapia para anemia falciforme el 8 de diciembre de 2023: aprobó dos.
Junto a Casgevy llegó Lyfgenia, de Bluebird Bio. Ambas atacan la misma enfermedad, pero usan estrategias opuestas. Casgevy edita el genoma del paciente con CRISPR para reactivar la producción de hemoglobina fetal. Lyfgenia inserta un gen completo usando un vector lentiviral —un virus modificado— sin editar nada.
Los números de Lyfgenia también son buenos: 28 de 32 pacientes (88%) dejaron de tener crisis. Pero viene con una advertencia de caja negra por riesgo de cáncer hematológico, algo que no afecta a Casgevy. Aun así, en marzo de 2025 se anunció la primera persona curada en el estado de Nueva York con esta terapia.
La competencia entre ambos enfoques —editar versus insertar— definirá los próximos años del sector.
La pastilla única que jubilaría a las estatinas
El salto más ambicioso no está en las enfermedades raras, sino en las comunes. VERVE-102 es una terapia de edición de bases que se administra en una sola infusión intravenosa y desactiva permanentemente el gen PCSK9, responsable de regular el colesterol LDL.
Los resultados del ensayo Heart-2, publicados en el New England Journal of Medicine en mayo de 2026, mostraron una reducción del 62% en el colesterol LDL (78 mg/dL menos) en los pacientes que recibieron la dosis más alta. El efecto seguía presente tras un año de seguimiento en los 35 pacientes tratados.
A diferencia de Casgevy, VERVE-102 no requiere extraer células, editarlas en un laboratorio y reinfundirlas tras quimioterapia. Es una inyección ambulatoria. Si los resultados se confirman en fase III, estaremos ante la primera terapia génica diseñada para millones de personas, no para unos pocos miles.
Eli Lilly ya hizo su apuesta: en junio de 2025 compró Verve Therapeutics, la empresa desarrolladora. El antecesor de VERVE-102, llamado VERVE-101, se había pausado por toxicidad hepática en uno de seis pacientes. La nueva formulación con nanopartículas lipídicas distintas resolvió ese problema.
El precio de curar
Casgevy cuesta 2.2 millones de dólares por tratamiento en Estados Unidos. En Reino Unido, alrededor de un millón de libras. Los análisis de costo-efectividad sitúan el umbral razonable entre 1.35 y 2.05 millones, asumiendo que cada año de vida con calidad vale entre 100 mil y 150 mil dólares.
La pregunta no es solo técnica. Con la anemia falciforme golpeando sobre todo a poblaciones de África subsahariana, India y Medio Oriente, los países donde la enfermedad es más prevalente son también los que menos pueden pagar estas terapias.
Quedan otras preguntas abiertas: ¿el efecto de VERVE-102 es realmente permanente o se necesitarán refuerzos? ¿Podrán las nanopartículas lipídicas llevar la edición génica al cerebro o al músculo, más allá del hígado? ¿Los efectos fuera de objetivo del prime editing aparecerán a largo plazo? Y la que más pesa: ¿cómo se financia una cura que vale más que una casa?
Mientras tanto, Beam Therapeutics —la empresa que Liu y Zhang fundaron en 2017— ya publicó en 2026 resultados de su propia terapia de edición de bases para anemia falciforme. Pfizer colabora con ellos desde 2022. Las grandes farmacéuticas ya no observan la edición genética desde la barrera: están dentro.

Fuentes
- CRISPR gene editing (Wikipedia)
- Prime editing (Wikipedia)
- Exagamglogene autotemcel / Casgevy (Wikipedia)
- Lovotibeglogene autotemcel / Lyfgenia (Wikipedia)
- Verve PCSK9-inhibitor gene therapy (Wikipedia)
- Jennifer Doudna (Wikipedia)
- Emmanuelle Charpentier (Wikipedia)
- Feng Zhang (Wikipedia)
- David R. Liu (Wikipedia)
- Beam Therapeutics (Wikipedia)
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