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Cadena perpetua para el fundador de Evergrande, la mayor quiebra inmobiliaria de China

Un tribunal de Shenzhen sentenció a Hui Ka Yan por fraude a gran escala, cerrando el capítulo judicial de un colapso que dejó más de 300.000 millones de dólares en pasivos.

Redacción La Prosa ·
Fila de torres de apartamentos inacabadas bajo un cielo gris al atardecer, grúas inactivas, representando el colapso inmobiliario de Evergrande

El final judicial de una caída que empezó en 2020

El Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen sentenció el 20 de agosto de 2026 a Hui Ka Yan, de 67 años, también conocido como Xu Jiayin, a cadena perpetua. El fundador de China Evergrande Group fue declarado culpable de inflar deliberadamente los activos de la compañía y de ocultar pasivos que hoy superan los 300.000 millones de dólares.

La sentencia marca el cierre judicial de una caída que se venía gestando desde 2020, cuando Beijing endureció el crédito disponible para el sector inmobiliario a través de la política conocida como "tres líneas rojas", diseñada para frenar el endeudamiento excesivo de las promotoras. Evergrande, que había construido su crecimiento sobre deuda masiva, no logró sostenerse bajo esas nuevas reglas y terminó protagonizando el mayor default corporativo de la historia china.

Las cifras del fraude

Además de la condena a Hui, el tribunal impuso multas de 8.820 millones de yuanes (unos 1.310 millones de dólares) a China Evergrande Group y de 7.000 millones de yuanes (unos 1.040 millones de dólares) a Evergrande Real Estate Group. La sentencia no se limitó al fundador: más de 50 personas fueron condenadas junto a él, entre ellas sus dos hijos, Xu Tenghe y Xu Zhijian, y varios ejecutivos senior de la compañía, con penas que van de 22 meses a 18 años de prisión.

Por qué esto importa más allá de un nombre

Evergrande no fue un caso aislado: fue el síntoma más visible de un modelo de crecimiento inmobiliario chino construido sobre apalancamiento extremo, en el que promotoras vendían apartamentos antes de terminarlos y usaban ese dinero para financiar nuevos proyectos, en una cadena que dependía de que el crecimiento nunca se detuviera. Cuando el gobierno chino decidió cortar el acceso fácil al crédito, esa cadena se rompió, y Evergrande —la promotora más endeudada del mundo en su momento— fue la primera pieza grande en caer.

El colapso tuvo efectos que se sintieron mucho más allá de la propia empresa: compradores que habían pagado por adelantado departamentos que nunca se terminaron de construir, proveedores y contratistas sin cobrar, y un golpe de confianza al sector inmobiliario chino del que la economía del país todavía no termina de recuperarse por completo.

Lo que la sentencia no resuelve

Una condena penal contra los responsables no equivale a que los acreedores internacionales de Evergrande —muchos de ellos tenedores de bonos extranjeros— vayan a recuperar lo invertido; el proceso de liquidación de activos de la compañía, mucho más lento y menos definitivo que un juicio penal, sigue en curso por separado. Tampoco está claro todavía qué impacto tendrá este veredicto sobre la confianza de los inversionistas extranjeros en el sector inmobiliario chino en general, un sector que sigue arrastrando otras promotoras con problemas de deuda similares, aunque de menor escala.

Infografía con la cifra de 300.000 millones de dólares en pasivos ocultos, multas corporativas y más de 50 personas sentenciadas

Fuentes

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