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Curiosidades

El músculo de los árboles trabaja en los dos sentidos

La madera de tensión curva el tronco hacia arriba, y además lo frena y lo endereza formándose en el lado opuesto, según un experimento con álamos.

Redacción La Prosa · · 4 min
Primer plano de un álamo joven con el tallo visiblemente curvado en un invernadero de investigación, con luz difusa y la curva del tronco recortada contra un fondo desenfocado

Un árbol torcido puede volver a enderezarse, y no como se creía

Un árbol no tiene músculos ni nervios, pero corrige su postura. Si el viento lo inclina o si crece en una ladera, con el tiempo el tronco vuelve a apuntar hacia arriba. La explicación clásica de ese enderezamiento es un tejido llamado madera de tensión: madera con una composición distinta que el árbol fabrica en la cara superior de un tallo torcido y que, al contraerse, tira del tronco hacia arriba.

Un estudio publicado el 2 de septiembre en New Phytologist por investigadores del INRAE y la Universidad Clermont Auvergne muestra que esa descripción estaba incompleta. La madera de tensión no solo curva. También frena y revierte la curvatura cuando hace falta, formándose en el lado contrario.

El experimento: forzar la curva y ver qué hace la planta

El equipo trabajó con álamos jóvenes. Primero dejó que los tallos se curvaran de forma natural, algo que tardó unos diez días. Después activó un dispositivo que forzaba la curvatura, es decir, que empujaba al tallo en la dirección que él mismo estaba tomando, para observar cómo respondía la planta cuando el objetivo ya estaba sobrepasado.

La respuesta fue inequívoca. Según los autores, "la formación de madera de tensión en el lado superior, que había causado que el tallo se curvara hacia arriba, cesó cuando el dispositivo se activó, mientras que madera idéntica se formaba en el lado opuesto". El árbol no se limitó a dejar de tirar: empezó a tirar en sentido contrario. En unas pocas semanas los tallos quedaron rectos.

Por qué esto cambia la imagen del árbol

Hasta ahora la madera de tensión se entendía como un mecanismo de un solo sentido, un motor que solo empuja hacia arriba. Con el resultado del INRAE se parece más a un par de músculos antagonistas, como el bíceps y el tríceps, que actúan en direcciones opuestas para controlar una posición con precisión en vez de simplemente moverla.

Eso implica que el árbol dispone de algún tipo de realimentación: percibe cuánto se está corrigiendo, no solamente que está inclinado, y ajusta sobre la marcha. Un sistema que solo detectara la inclinación seguiría curvándose hasta pasarse.

El detalle anatómico tiene consecuencias prácticas. La madera de tensión es un problema conocido en silvicultura, porque altera las propiedades mecánicas de la madera y baja su valor como material. Entender en qué condiciones se forma, y en qué lado del tronco, es relevante para quien plantea plantaciones en terrenos inclinados o expuestos al viento.

Bruno Moulia y Félix Hartman, dos de los autores, firman un trabajo que se apoya en un montaje experimental sencillo, y esa es parte de la noticia: la observación decisiva estaba disponible desde hace décadas para cualquiera que se molestara en forzar la curvatura en lugar de dejar que la planta se corrigiera sola.

Un bucle sensoriomotor en un tronco

Bruno Moulia, uno de los autores, resume el hallazgo en esos términos: "Lo que hemos descubierto es un auténtico bucle sensoriomotor operando en las partes leñosas de los árboles." La expresión viene de la fisiología animal y describe un circuito cerrado: percibir, actuar, volver a percibir el efecto de la acción y corregir.

Lo que percibe el árbol, según los autores, es una combinación de tres cosas: su propia curvatura, algo equiparable a la propiocepción con la que una persona sabe dónde tiene el brazo sin mirarlo, más las señales de luz y de gravedad. Con esa información decide en qué lado del tronco fabricar madera de tensión. El artículo no entra en el mecanismo bioquímico que traduce la percepción en la orden de fabricar un tejido u otro.

El equipo apunta varias derivaciones posibles: entender mejor cómo resisten los árboles tormentas y deslizamientos, seleccionar cultivos según su capacidad de percibir la propia postura, atacar el encamado de los cereales, esas plantas de trigo o cebada que se tumban antes de la cosecha, y mejorar la calidad de la madera. Félix Hartman, coautor, apunta al método más que al resultado: "Revelar las capacidades notables de los árboles requiere mucho ingenio."

Lo que queda por saber

Es el mismo tipo de hallazgo que aparece cuando alguien vuelve a mirar una planta con un experimento sencillo, como la flor alpina que dio la razón a Darwin 150 años después.

El trabajo se hizo con álamos, una especie modelo en fisiología vegetal, y no está establecido que todas las especies leñosas usen el mismo mecanismo en las dos direcciones. Tampoco se conoce con detalle qué señal interna dispara la formación de madera de tensión en un lado o en el otro. La respuesta a esa pregunta es la que convertiría el hallazgo en un modelo del control postural de las plantas.

Fuentes

  • Phys.org — Tension wood: a "muscle" that can both bend and straighten plants (<https://phys.org/news/2026-09-trees-muscle-posture-newly-role.html>) [tier 5]
  • New Phytologist — artículo original, DOI 10.1111/nph.71238 (<https://nph.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/nph.71238>) [tier 1]

Citas primarias

"Lo que hemos descubierto es un auténtico bucle sensoriomotor operando en las partes leñosas de los árboles."

— Bruno Moulia, director de investigación del INRAE y coautor del estudio.

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