Glaciares tropicales: ¿por qué desaparecen las nieves eternas del Kilimanjaro y de Kenia?
Los últimos glaciares tropicales de África se derriten a marcha forzada: el Kilimanjaro ha perdido más del 91% de su hielo desde 1912. Qué se pierde cuando desaparecen las nieves eternas.
Glaciares tropicales: ¿por qué desaparecen las nieves eternas del Kilimanjaro y de Kenia?
En un siglo, el hielo que corona el Kilimanjaro se ha reducido de unos 11,40 km² a menos de 1 km². La montaña conserva el 8,6% de la superficie glaciar que registraba en 1912: ha perdido más del 91%. El Monte Kenia guarda apenas el 4,2% de su hielo original, y la cordillera Ruwenzori, en la frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo, un 5,8%.
Estos tres macizos forman los últimos glaciares tropicales de África. Los científicos proyectan que el Monte Kenia quedará libre de hielo hacia 2030 y que el resto de la glaciación del África Oriental desaparecerá en gran medida a mediados de siglo.
Qué es un glaciar tropical
No hace falta el frío polar para que exista un glaciar. Basta un pico lo bastante alto, cerca del ecuador, donde la nieve que cae en la estación húmeda no llega a fundirse del todo. Un glaciar tropical es hielo acumulado durante décadas y siglos bajo la influencia de la Zona de Convergencia Intertropical, con estaciones de lluvia y sequía en lugar de verano e invierno.
En el mundo apenas quedan tres regiones con este tipo de hielo: los Andes sudamericanos, la cordillera de Puncak Jaya en Indonesia y los macizos de África Oriental. Los Andes concentran cerca del 99% de los 2.341 km² de glaciares tropicales. La masa africana es diminuta en comparación, y por eso cada pérdida se nota.
Un siglo de cifras
Las mediciones empezaron a principios del siglo XX y dibujan una caída constante. El Kilimanjaro pasó de 11,40 km² en 1912 a 0,98 km² en noviembre de 2021; entre 2011 y 2021 perdió unos 0,78 km². El Monte Kenia bajó de 1,64 km² en 1899 a 0,069 km² en 2021-2022, y su glaciar más grande, el Lewis, perdió el 62% en cinco años y quedó fragmentado.
La cordillera Ruwenzori encogió de 6,51 km² en 1906 a 0,38 km² en 2022, y del hielo que queda, el 92% está en el Monte Stanley. En conjunto, la glaciación del África Oriental sumaba 1,36 km² en 2021-2022, frente a los 4,41 km² de comienzos del siglo XXI. Según el informe sobre el estado del clima en África de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el hielo del Monte Kenia se ha reducido un 96% en 115 años.
No es solo el calor, es la nieve que falta
El retroceso empezó a finales del siglo XIX, cuando África Oriental pasó de un clima más húmedo a otro más seco. La causa principal no es un simple aumento de la temperatura, sino la disminución de las nevadas en las cumbres. Menos nieve fresca se traduce en menos acumulación y en un hielo más oscuro que absorbe más radiación solar. Ese efecto, el albedo, acelera la pérdida.
A esa altitud, con el aire seco, parte del hielo no se funde sino que sublima, es decir, pasa directamente de sólido a vapor. Estas variaciones de humedad están ligadas a los cambios de temperatura de la superficie del Océano Índico, incluido el Dipolo del Océano Índico, a su vez influidos por el calentamiento global. Para estos glaciares, el cambio climático pesa sobre todo como sequía.
Qué se pierde cuando el hielo desaparece
Contra lo que suele creerse, estos glaciares no son las principales torres de agua de la región. Son demasiado pequeños y pierden la mayor parte de su masa por sublimación. Las torres de agua reales son los bosques de montaña, y unos dos millones de personas en Kenia y Tanzania dependen del agua de esas cuencas.
Lo que se pierde es otra cosa. El hielo aloja algas y microorganismos de alta montaña cuyo hábitat desaparece, mientras especies de altitudes menores ascienden y presionan los nichos de las cumbres. En el plano científico, estos glaciares funcionan como termómetros de una capa de la atmósfera, la troposfera media tropical a 5-6 km de altitud, donde apenas hay estaciones. Medir ese aire exige ventanas altas, el mismo tipo de observación que abren los eclipses totales de Sol.
También hay una dimensión cultural. Para los pueblos que viven en torno al Monte Kenia, las cimas son el hogar de dioses y espíritus. Los ancianos recuerdan las cimas blancas de los años 60 y 70 y preguntan cuándo volverán los glaciares. La nieve que inmortalizó Ernest Hemingway en Las nieves del Kilimanjaro (1936) se está borrando, y con ella parte del turismo de montaña.
¿Tiene vuelta atrás?
En teoría, sí. Un aumento de alrededor del 40% en las nevadas anuales bastaría para mantener en equilibrio el hielo del Monte Kenia. La trayectoria actual va en sentido contrario: con el calentamiento, las cumbres serán demasiado cálidas para sostener nieve persistente, incluso en escenarios más húmedos.
De ahí las proyecciones. El Monte Kenia podría quedar sin hielo hacia 2030, y el resto de la glaciación tropical de África Oriental desaparecería en gran medida a mediados de siglo si se mantienen las condiciones climáticas actuales.

Fuentes
- Hinzmann et al. — Tropical glacier loss in East Africa (Environmental Research: Climate)
- The Conversation (Rainer Prinz) — East Africa's iconic snow peaks will soon disappear for good
- UNEP — Impressions from Mount Kenya, where fading glaciers are reshaping lives
- Context (Thomson Reuters Foundation) — Mt. Kenya glaciers to vanish by 2030
- WMO — State of the Climate in Africa 2025
- France 24 / AFP — 'It was beautiful': Mount Kenya's glaciers melting away
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