El terremoto de Kumamoto: qué mide la magnitud 7,1, cómo se propaga y qué alertas salvan vidas
El 28 de julio un sismo sacudió el sur de Japón con alerta de tsunami. Entre la magnitud 7,1 de la JMA y la 6,8 del USGS no hay contradicción: son tipos de magnitud distintos. Explicamos la ciencia del terremoto.
El terremoto de Kumamoto: qué mide la magnitud 7,1, cómo se propaga y qué alertas salvan vidas
La tarde del 28 de julio de 2026 un fuerte terremoto sacudió la zona de Kumamoto, en el sur de Japón, y disparó una alerta de tsunami. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) lo midió en magnitud 7,1 y lo clasificó en el nivel máximo, 7, de su escala de intensidad shindo. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) lo registró en 6,8.
La diferencia no es un error. Son dos tipos de magnitud que miden cosas distintas, y el caso sirve para explicar cómo se mide un terremoto, por qué Japón es uno de los países más sísmicos del planeta y qué sistemas de alerta funcionan cuando la tierra se mueve.
Magnitud frente a intensidad: dos números que no compiten
La magnitud mide la energía liberada en el foco del sismo y es un valor único para el terremoto, calculado a partir de los sismogramas. Es una escala logarítmica: cada punto supone unas 32 veces más energía liberada. La intensidad, en cambio, mide con qué fuerza se siente el temblor y qué daños causa en cada lugar, y varía según la distancia al epicentro.
Por eso la JMA dio 7,1 y el USGS 6,8. La primera informa de magnitud local (Mj), la segunda de magnitud de momento (Mww), dos métodos que capturan características distintas de la fuente sísmica. Como recuerda el propio USGS, 'usar un solo número para representar un terremoto es una simplificación'.
El sismo alcanzó el grado 7 en la escala shindo japonesa, la más alta de sus diez niveles, reservada a sacudidas en las que los objetos salen despedidos y caminar se vuelve casi imposible. El USGS estimó que unas 1,2 millones de personas sintieron sacudidas Muy Fuertes a Severas y evaluó que son posibles daños extensos, con deslizamientos de tierra y licuefacción.
Cómo viaja el temblor y por qué la profundidad importa
Cuando se libera energía, el suelo genera ondas sísmicas. Las ondas P, compresionales, son las más rápidas y llegan primero; las ondas S, de cizalla, las siguen y son las que más sacuden. Los sismómetros de una red miden la diferencia de llegada entre unas y otras y con eso triangulan el epicentro, con su latitud, longitud y profundidad, en cuestión de segundos o minutos.
La profundidad define gran parte del daño. A igual magnitud, un sismo somero concentra más energía destructiva en superficie que uno profundo. El de Kumamoto se produjo a unos diez kilómetros, dentro de la placa euroasiática superior, por fallamiento transcurrente, a cientos de kilómetros de la fosa de las Ryukyu, donde la placa del mar de Filipinas se hunde bajo Japón a razón de unos 58 milímetros al año.
La mecánica importa a la hora de interpretar el riesgo. Un sismo somero de falla como este libera la energía de forma distinta a un gran terremoto de subducción como el de Tohoku de 2011, de magnitud 9,0, que dejó unos 18.500 muertos o desaparecidos y la catástrofe de Fukushima.
Japón y el Anillo de Fuego
Japón se asienta en la confluencia de cuatro placas tectónicas en el borde occidental del 'anillo de fuego' del Pacífico, la franja de actividad sísmica y volcánica que rodea el océano. El archipiélago, con unos 125 millones de habitantes, registra cientos de temblores al año. La gran mayoría son de baja intensidad; el daño depende de la localización y de la profundidad.
La región de Kumamoto ya lo sabe por experiencia. En abril de 2016, un enjambre sísmico con un sismo principal de magnitud 7,0 causó más de 40 muertes por daños, hirió a miles de personas y dañó o destruyó unas 12.000 viviendas, con el puente Aso Ohashi derrumbado por un deslizamiento. El paralelo con la vulcanología del Volcán de Fuego en Guatemala vale aquí también: en los bordes de placas, el suelo que parece firme acumula tensión durante décadas y la suelta de golpe.
Las alertas que salvan vidas
Japón combina redes sísmicas densas con sistemas de alerta temprana. En cuanto se detecta la onda P, se avisa a la población antes de que llegue la onda S destructiva, que gana pocos segundos pero permite refugiarse, frenar trenes y parar ascensores.
La JMA, además, evalúa el riesgo de tsunami a partir de la magnitud, la profundidad y el mecanismo del sismo, y emite avisos con alturas y horarios estimados. En este caso advirtió de posibles olas de hasta un metro. La preparación de la población, con refugios, simulacros y construcción sismorresistente, cuenta tanto como la tecnología a la hora de convertir un sismo fuerte en una catástrofe o en un susto.

Fuentes
- USGS — M 6.8, The 2026 Kumamoto Region, Japan Earthquake (executive summary): https://earthquake.usgs.gov/earthquakes/eventpage/attivjdk/executive
- El Periódico (EFE) — Un fuerte terremoto de magnitud 7,1 sacude el sur de Japón y provoca una alerta de tsunami: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20260728/fuerte-terremoto-magnitud-7-1-japon-132873358
- Wikipedia — Terremoto de Kumamoto de 2026: https://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_Kumamoto_de_2026
- Wikipedia (EN) — 2026 Kumamoto earthquake: https://en.wikipedia.org/wiki/2026_Kumamoto_earthquake
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